Enfermedades autoinmunes: Un enfoque funcional para recuperar el equilibrio

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Equipo Bienesta Nathaly Marcus

En colaboración con el Instituto de Salud Funcional Mente y Cuerpo

Durante años, las enfermedades autoinmunes se han abordado principalmente desde el control de síntomas. Medicamentos e inmunosupresores han sido herramientas clave, pero muchas veces no explican por qué el cuerpo perdió su equilibrio. El enfoque funcional propone ir más profundo: comprender el origen del desequilibrio y acompañar al organismo en su proceso natural de regulación.


¿Qué es una enfermedad autoinmune?
Ocurre cuando el sistema inmunológico deja de reconocer lo propio y ataca tejidos sanos. Puede manifestarse en tiroides, intestino, piel, articulaciones o sistema nervioso. Aunque los diagnósticos varían, comparten patrones comunes: inflamación crónica, alteraciones intestinales, estrés sostenido y deficiencias nutricionales.


Más allá de la genética
La genética influye, pero rara vez actúa sola. Factores como el estrés emocional, infecciones, toxinas, mala alimentación, alteraciones del sueño y desequilibrios del microbioma pueden activar la expresión de la enfermedad. La autoinmunidad suele ser el resultado de años de sobrecarga silenciosa.


El intestino como eje central
Cerca del 70% del sistema inmune reside en el intestino. Cuando existe permeabilidad intestinal, sustancias que deberían permanecer dentro del tubo digestivo pasan a la sangre, generando inflamación constante. Cuidar la salud digestiva es una base terapéutica, no una tendencia.


Inflamación: el fuego interno
La inflamación es un mecanismo de defensa, pero sostenida en el tiempo daña tejidos. En autoinmunidad se asocia al consumo de ultraprocesados, exceso de azúcar, déficit de omega 3, sedentarismo y estrés crónico. Reducirla cambia el terreno donde progresa la enfermedad.


Alimentación funcional
La comida es información para las células. Un enfoque funcional prioriza eliminar alimentos inflamatorios como gluten, azúcar, ultraprocesados y alcohol, y fomentar verduras, grasas saludables, proteínas de calidad y alimentos fermentados. Cada plan debe ser individualizado.


Estrés y sistema nervioso
El sistema nervioso regula la respuesta inmune. Vivir en alerta permanente altera cortisol, sueño, digestión y reparación celular. Prácticas como respiración, meditación, descanso profundo y contacto con la naturaleza forman parte del tratamiento.


Micronutrientes y detoxificación
Deficiencias de vitamina D, magnesio, zinc o complejo B son frecuentes. Además, apoyar hígado e intestino favorece la eliminación de toxinas sin recurrir a métodos extremos.