Vacaciones, redes y salud mental: punto de equilibrio.

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Montserrat Montaño

Psicoterapeuta Tanatóloga

Temo el día en el cual la tecnología sobrepase nuestra interacción humana. El mundo tendrá una generación de torpes”

-Albert Einstein-

Finalmente vacaciones… para los peques. Pero, y ahora que voy a hacer para entretenerlo si yo tengo que seguir trabajando? Obvio, pelis, ipad y videojuegos… listo. Las vacaciones suelen venir acompañadas de un incremento considerable en el tiempo que pasamos frente a pantallas, especialmente cuando buscamos entretenimiento rápido o una forma sencilla de combatir el aburrimiento.

Sin satanizarla, la tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana y ofrece múltiples beneficios. Nos permite comunicarnos con otras personas, acceder a información, aprender nuevas habilidades y disfrutar de diversas formas de entretenimiento. Sin embargo, cuando su uso se vuelve excesivo o desplaza actividades importantes para nuestro bienestar como la socialización cara a cara y juegos físicos, pueden aparecer consecuencias que afectan la salud física, emocional y cognitiva.

Es por esto que las vacaciones constituyen un momento ideal para reflexionar sobre nuestros hábitos digitales y buscar un equilibrio que nos permita aprovechar los beneficios de la tecnología sin descuidar nuestra salud mental.

En los últimos años han aumentado mucho sobre cómo el uso intensivo de dispositivos electrónicos puede influir en el funcionamiento cerebral y el bienestar psicológico. Aunque los resultados no indican que las pantallas sean perjudiciales por sí mismas, sí muestran que el tiempo excesivo de exposición, especialmente cuando sustituye otras actividades importantes, puede relacionarse con diversos efectos negativos.

Uno de los hallazgos más constante tiene que ver con la salud emocional. En uno de ellos, que se realizo con adolescentes, se encontró que mayores niveles de tiempo frente a pantallas se asociaban con un menor bienestar psicológico y con una mayor presencia de síntomas de ansiedad y depresión. Esto es debido a factores como un notable incremento en la comparación social, la exposición a contenidos estresantes, refuerzo intermitente y intensa fluctuación emocional, expectativas irreales de la vida y la dependencia de la validación externa.

Otro variable identificada es la atencion. Los algoritmos de las redes están diseñados para captar continuamente nuestro interés mediante notificaciones, recompensas inmediatas y contenidos breves que cambian constantemente. Este tipo de estimulación favorece la búsqueda permanente de novedades y puede dificultar la concentración sostenida en actividades que requieren esfuerzo mental prolongado, como la lectura, el estudio o la resolución de problemas complejos. Además este sistema llega a tener el mismo efecto que las maquinas del casino y generar adicción.

Otro descubrimiento importante tiene que ver con las asociaciones entre el uso problemático de internet y alteraciones en regiones cerebrales relacionadas con la atención, la memoria, la regulación emocional y el control de impulsos. Aunque todavía se requieren más estudios para comprender plenamente estos mecanismos, la evidencia actual sugiere que una exposición excesiva puede influir en procesos cognitivos importantes. No es una generación distraída, en una generaciones afectada por el abuso de dispositivos.

Esto nos lleva también al impacto que el abuso tiene en el sueño. Recuerda que el sueño es básico para tu salud en general pero sobre todo en tu salud mental y cognitiva. Muchas personas utilizan dispositivos electrónicos justo antes de dormir, revisando redes sociales, viendo videos o respondiendo mensajes. Sin embargo, esta práctica puede interferir con el descanso de varias maneras. La luz emitida por las pantallas puede alterar la producción de melatonina, una hormona fundamental para regular los ciclos de sueño y vigilia. Además, el contenido que consumimos puede generar activación emocional o cognitiva que dificulte la relajación necesaria para conciliar el sueño.

Dormir menos horas o tener un sueño de mala calidad no solo provoca cansancio. También afecta la memoria, la capacidad de aprendizaje, la regulación emocional, la toma de decisiones y la atención. En niños y adolescentes, cuyo cerebro aún se encuentra en desarrollo, estas alteraciones pueden tener un impacto mucho más significativo.

Por esta razón, muchos especialistas recomiendan evitar el uso de pantallas durante al menos una hora antes de acostarse y promover rutinas nocturnas que favorezcan la relajación. Lee sobre la higiene del sueño.

La evidencia científica también ha comenzado a explorar los beneficios de disminuir temporalmente el uso de dispositivos digitales. Los resultados son alentadores.

En un grupo de participantes que dejó de utilizar redes sociales como facebook, instagram, tiktok y twitter durante una semana, quienes realizaron la pausa digital mostraron mejoras significativas en su bienestar psicológico y una disminución de síntomas relacionados con ansiedad y depresión en comparación con quienes continuaron utilizando estas plataformas de manera habitual.

Estos hallazgos sugieren que incluso períodos breves de desconexión pueden generar cambios positivos en la salud emocional. De manera similar, otras investigaciones han encontrado que las personas que reducen su exposición a redes sociales suelen experimentar menos estrés, una mayor sensación de control sobre su tiempo y una disminución de la comparación constante con otras personas.

Más recientemente, un estudio experimental examinó qué ocurría cuando los participantes bloqueaban temporalmente el acceso a internet móvil en sus teléfonos inteligentes durante dos semanas. Los investigadores observaron mejoras en la atención sostenida, el bienestar subjetivo y algunos indicadores de salud mental. Además, los participantes comenzaron a dedicar más tiempo a actividades como el ejercicio físico, la convivencia cara a cara, el descanso y el contacto con la naturaleza.

No siempre es fácil identificar cuándo el uso de pantallas ha dejado de ser saludable. Algunas señales que pueden indicar la necesidad de realizar ajustes incluyen:

  • Revisar constantemente el teléfono sin una razón específica.
  • Sentir ansiedad o irritación cuando no se tiene acceso a internet.
  • Tener dificultades para concentrarse en tareas importantes.
  • Descuidar actividades familiares, académicas o laborales.
  • Experimentar problemas de sueño frecuentes.
  • Sentir que gran parte del tiempo libre se consume en redes sociales.
  • Compararse constantemente con otras personas a través de contenidos digitales.

Reconocer estas señales no significa que exista una adicción o un problema grave, pero sí puede ser una invitación a revisar nuestros hábitos y buscar un mayor equilibrio

Problema identificado, ahora te sugiero algunas estrategias para procurar un mejor balance en estas vacaciones con cambios sencillos, pequeños y sutiles que pueden sostenerse a través del tiempo.

1) Establecer momentos libres de pantallas. Por ejemplo, durante las comidas familiares, en reuniones sociales o durante la hora previa al sueño. Estos espacios favorecen la convivencia, la comunicación y el descanso mental.

2) Priorizar actividades que involucren movimiento, creatividad o interacción presencial. Caminar, practicar algún deporte, leer, cocinar, aprender una habilidad nueva o compartir tiempo con amigos y familiares son alternativas que contribuyen al bienestar emocional.

3) Realizar una pausa digital voluntaria. No es necesario eliminar completamente el uso de tecnología. Algunas personas comienzan limitando el acceso a redes sociales durante ciertas horas del día o reservando uno o dos días a la semana para reducir significativamente su uso.

En el caso de niños y adolescentes, los adultos desempeñan un papel fundamental. Más allá de imponer límites, es importante modelar hábitos saludables. Los hijos observan cómo los adultos utilizan sus dispositivos y suelen reproducir esos comportamientos.Ten muy presente que entre mas jovenes, mejor entorno y hábitos requieren para terminar de madurar en la manera mas optima posible y evitar problemas escolares, sociales, ansiedad, depresión y mas.

Las pantallas no son enemigas de la salud mental. De hecho, forman parte de herramientas valiosas para comunicarnos, aprender y entretenernos. Sin embargo, cuando ocupan un espacio excesivo en nuestra vida pueden desplazar actividades esenciales para nuestro bienestar, como el sueño, la actividad física, la convivencia y el descanso psicológico.

Encontrar el equilibrio digital no significa rechazar la tecnología, sino aprender a utilizarla de forma que contribuya a nuestro bienestar en lugar de limitarlo. Pequeños cambios sostenidos pueden marcar una diferencia importante en nuestra salud mental, nuestras relaciones y nuestra capacidad para disfrutar plenamente del tiempo libre. Y sobre todo, recuerda que nada ni nadie puede reemplazar el tiempo, amor y atencion de un padre a sus hijos y eso es eje para su sano desarrollo.

“Que las tecnologias estén en función tuya y no tu de las tecnologías”.