Una adicción que poco a poco se cobra la mente y voluntad de los más jóvenes.
Hoy en día se escucha mucho un tema muy importante entre los jóvenes: la adicción a las apuestas y al juego. Creo de gran interés que, como papás, debemos estar informados sobre esta enfermedad conocida como ludopatía para poder prevenir y orientar a nuestros jóvenes.
Una persona ludópata es alguien que padece ludopatía, un trastorno en el que existe una necesidad incontrolable de apostar o jugar, aun cuando eso le cause problemas económicos, familiares y emocionales.
No se trata solo de gustar del juego, sino de una adicción. La persona siente un impulso constante por apostar en casinos, apuestas deportivas, juegos en línea, etcétera, costándole mucho detenerse.
Algunas señales comunes:
Pensar todo el tiempo en el juego, apostar cada vez más dinero para sentir emoción, intentar dejarlo y no lograrlo, mentir sobre cuánto se juega, tener problemas económicos o de relaciones por el juego.
Prevenir la ludopatía desde casa sí es posible
Y como papás tenemos un papel clave. No se trata de prohibir todo, sino de formar criterio y autocontrol desde pequeños.
Te dejo varias recomendaciones:
Se tiene que hablar claro sobre el dinero. Que entiendan que el dinero cuesta esfuerzo y no es algo que se multiplique jugando. Evita frases como: A ver si ganamos.
Cuidar el contacto con juegos de apuesta. Muchos videojuegos y apps tienen dinámicas tipo apuesta, cajas sorpresa o premios al azar. Supervisa qué juegan y explícales la diferencia entre juego y apuesta.
Fomentar límites desde chicos. Horarios en pantallas, juegos y gastos. Un niño que aprende a decir hasta aquí tiene menos riesgos de desarrollar adicciones.
Enseñar a manejar emociones. Que el juego no sea un escape. Ayúdalos a expresar frustración, aburrimiento o tristeza sin recurrir a distraerse apostando.
Dar el ejemplo. Si en casa se apuesta constantemente o se ve como algo normal, ellos lo replican.
Estar atentos a señales tempranas. Obsesión con ganar, mentira sobre el dinero o juegos, irritabilidad cuando no pueden jugar. Detectarlo a tiempo evita que evolucione.
Al final, más que alejarlos del juego, se trata de formar hijos con criterio, límites y autoestima, que no necesiten apostar para sentirse bien.
La ludopatía no empieza de un día a otro. Empieza con pequeños hábitos, con juegos inofensivos, con emociones que no sabemos manejar.
Por eso, desde casa podemos hacer mucho.
Porque el mejor regalo que podemos darles no es evitarles todo…
es enseñarles a elegir bien.
Espero te sirva esta información y, si necesitas alguna consultoría, te dejo mis datos…