El Poder de la palabra

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Alma Martín

Maestra de Aplicación Mental y Terapeuta Holística

¿Qué son las palabras?

Escrito por Don Miguel Ruiz en su libro “Los Cuatro Acuerdos”, “Las palabras son la herramienta más poderosa que tenemos como seres humanos.” Y para entender su poder, es imprescindible identificar de dónde provienen y conocer su significado.

Las palabras no han sido creadas al azar, se han ido formando y eligiendo a través del tiempo mediante el análisis del sentido del uso de cada cosa, así como de acciones o conceptos que requerimos nombrar para tener una mayor comprensión de algo. Son infinitas y se desarrollan de acuerdo a las necesidades del ser humano a través de la historia para comunicarse, expresarse, conectar y entender con más amplitud las cosas, el mundo y la vida. Se estima que el lenguaje rudimentario, pudo haber surgido hace aproximadamente 2 millones de años. Las investigaciones nos dicen que el lenguaje con la estructura y complejidad que utilizamos actualmente, se consolidó hace más de 50,000 años y surge a partir de procesos cognitivos de pensamiento de acuerdo a sonidos que escuchamos, a las imágenes que vemos y las sensaciones que percibimos. En contraste, la palabra escrita, es una herramienta mucho más reciente con apenas unos 5,500 años de antigüedad.

El estudio de las palabras se lleva a cabo por la Etimología; la disciplina lingüística que se especializa en la desmembración de las palabras, mediante la cual se aclara la verdad. Por lo cual se dice que la Etimología es “el estudio de la verdad”. Estudiar cada palabra a profundidad nos lleva a comprender la verdad que expresa dicha palabra y el poder que se libera por medio de ella. Y maravillosamente, ese poder que se libera es algo tangible que se puede medir, ver y sentir.

¿Y tú, has sentido el poder que se libera por medio de las palabras?

La respuesta seguramente es “SI!” ya que cada palabra tiene una energía específica que se siente porque vibra en nuestro interior y exterior. Y todo lo que vibra es información (informa y da forma), por lo tanto, cada palabra que a su vez proviene de un pensamiento, es información que moldea nuestro estado interno y nuestro entorno externo.

Y ¿qué crees? No es necesario expresarla con la voz, con la lengua (la que hace «cognoscible» a los oyentes lo que está en nuestra mente), ya que la palabra pensada también está generando una vibración aunque de menor intensidad que la verbal, pero aun así vibrando y emitiendo una señal. Por otra parte, la palabra que llega a nuestro sentir, que genera una emoción, tiene una intensidad de vibración muchísimo más poderosa y es por eso que las emociones “pesan” más que la razón a la hora de actuar. Adicionalmente la palabra escrita también es otra forma de liberar el poder de las palabras de forma concreta, ordenada, fija, firme y a la vista de otros y tiene un poder mayor ya que como dicen, “lo que se escribe se queda para la eternidad”.

El libro más vendido y leído en la historia, La Biblia, le da una importancia fundamental al poder de las palabras. Describe como la creación misma se efectuó por medio de la palabra de Dios, y a la vez se nos llama a hablar de forma que edifique, sane y fortalezca ya que las palabras activan consecuencias reales en nosotros y en los demás y tienen el poder de crear la realidad: Si! El lenguaje humano tiene el poder de destruir o construir, de reparar o lastimar, de enfermar o sanar, de bendecir o maldecir, de reafirmar o transformar.

El poder de elegir.

Es fascinante que sabemos y hablamos muchas palabras y a decir verdad, la mayor parte del tiempo no profundizamos en su origen ni en su significado. Las repetimos sin cuestionarnos por qué las decimos, sin reflexionar sobre su impacto, sin ser conscientes de su poder y sin ser conscientes de que nosotros mismos estamos creando un estado de malestar o bienestar propio y atrayendo situaciones en nuestra vida que reafirman lo que expresamos.

Aquellas palabras que pensamos y pronunciamos son un poderoso imán porque el universo dice SÍ a todo lo que piensas, hablas y haces de manera sostenida y constante ya que el lenguaje del universo es la energía, la vibración, la frecuencia.

De niños aprendimos que las palabras teníamos que cuidarlas, escucharlas, repetirlas, escribirlas, recitarlas, cantarlas, gritarlas y a veces callarlas; sin embargo, nuestro desarrollo limitaba nuestra comprensión de ellas. Hoy te invito a investigarlas, entenderlas y elegirlas antes de pronunciarlas. ¿Qué palabras vas a activar y conservar en tu mente, en tu corazón y en tu boca de hoy en adelante? ¿Qué palabras vas a elegir para moldear tu realidad? Pausa, respira y pregúntate antes de hablar… ¿Cómo se siente esta palabra? ¿Cómo se siente esto que estoy pensando?

¿Cómo se siente esto que quiero decir? ¿Estas palabras son causa de bien para mi y para los demás? Y desde ahí, elige la que mejor se sienta, la que mayor armonía te dé a ti y a los demás, a tu prójimo y a el mundo entero. Eligelas como si estuvieras creando tu realidad, porque es justamente lo que está sucediendo!

Tal vez te parece demasiado sencillo para ser verdad y te preguntes: ¿Por qué simplemente con cambios de palabras podemos transformar nuestra vida? Porque como ya sabes son energía, y ese es el primer paso para la transformación. Primero la palabra y luego la acción y enseguida el resultado. Es precisamente así como funcionan las afirmaciones y los decretos de los cuales habla la Ley de Atracción. Si ya has visto la película de El Secreto sabes de lo que estoy hablando y si aun no la ves, te invito a verla.

La neurociencia comprueba que las palabras no se las lleva el viento, sino que cada palabra activa distintas regiones en nuestro cerebro, las cuales generan una reacción en nuestra bioquímica, movilizando nuestra farmacia interna.

Además, otro poder de las palabras es nombrar una emoción o una situación, y esto facilita la regulación emocional modulando la actividad de la amígdala, favoreciendo un procesamiento más claro en la corteza prefrontal, la región implicada en la toma de decisiones y el autocontrol.

El poder de las palabras está probado también con experimentos científicos que miden los efectos visibles tales como el estudio del Dr. Masaru Emoto, investigador japones. Según sus libros como “El mensaje del Agua” el agua expuesta a palabras como “Amor” o “Gratitud” formaba cristales geométricos hermosos y armoniosos, mientras que palabras como “Odio” o “Me das asco” resultaban en estructuras caóticas y asimétricas. De igual manera, las palabras, pensamientos y emociones humanas tienen el poder de alterar la estructura vibracional de nuestras células creando coherencia o incoherencia.

El regalo del libre albedrío.

Además de el significado y la energía o poder propio de cada palabra, está el poder o la energía que le da la persona que las dice, el orador. El orador las empodera, les da vida de acuerdo al contexto, tono, expresión facial y corporal, volumen, ritmo, estado mental y emocional.

De igual manera, el observador también determina el poder de las palabras; aquel quien las percibe, las filtra por medio de sus experiencias, su programa mental y estado emocional, ya que aunque hay definiciones “oficiales” en los diccionarios, nuestras experiencias y percepciones nos llevan a interpretarlas de una manera distinta de forma individual.

Por ejemplo, no es lo mismo que te digan una “grosería” en la comida del viernes entre amig@s a que te lo diga alguien mientras discuten sobre un problema. Todo cambia. ¿Cambio la palabra? No. Pero si cambia la percepción de acuerdo a el entorno y el estado emocional de cada persona. Y ese es el regalo del libre albedrío, esa es la belleza de la percepción, de la interpretación de las palabras, del efecto del observador. Podemos transformar el significado de las palabras por medio de nuestra propia interpretación cambiando nuestro diálogo interno. Ahí reside el verdadero poder de ELEGIR qué pensar y que sentir acerca de todo y de todos. Ese diálogo interno incesante que le da vida a nuestra realidad; entender que no son las palabras en sí, sino lo que YO ELIJO PENSAR y SENTIR sobre las palabras. NO es lo que yo percibo, es como yo lo percibo de acuerdo a mi dialogo interno. NO es “ver para creer, es creer para ver”.

Mi maestra Marissa Peer, experta en Hipnosis Clínica y creadora de el método “RTT” -Terapia de Transformación Rápida, nos enseña que las palabras que decimos actúan como el GPS de nuestra mente, dirigiendo nuestra atención a lo que observamos y percibimos, moldeando nuestra realidad, salud física y emocional. Enfatiza que las palabras más poderosas que escuchamos en nuestra vida son las de nuestro diálogo interno por lo cual, por medio de la Terapia de Transformación Rápida, ayudo a mis pacientes a transformar su vida eligiendo nuevas palabras de poder. Te comparto algunas palabras/frases de transformación para que de hoy en adelante seas cada día mas y mas consciente e impecable con tus palabras eligiendolas con el conocimiento de que tu tienes el poder de elegir que pensar, que hablar, que sentir y cómo actuar ya que eso está moldeando tu realidad.

Deseo que paso a paso, transformando palabra por palabra, impulses tu consciencia, lo pruebes por ti mismo y así compruebes ese maravilloso poder que reside dentro de ti. Permite que esas palabras de vibración coherente y elevada lleguen a tu sentir, vibren en todo tu ser y se permeen en toda tu vida. Te aseguro que progresivamente verás cambios maravillosos porque como dice el Dr. Joe Dispenza “Una intención clara (palabra llena de certeza) y una emoción elevada (que llegue a tu sentir) son la fórmula para crear todo aquello que quieres en tu vida.

¡Hoy es el mejor momento de elegir, formar, reformar y transformar tu vida!