¿Y si tu perla, no es realmente una perla?
Terminamos una relación, nos duele, nos desgastamos entendiendo qué pasó y, casi como una explicación que acomoda todas las piezas, decidimos: “Es narcisista”. A veces, la etiqueta ayuda a nombrar una experiencia de abuso real, pero otras veces se convierte en una explicación demasiado grande para una historia mucho más sencilla y, paradójicamente, más dolorosa: “Él no quería estar contigo”.